Cantera

F4JUNFEM26: EL JÚNIOR DE PRIMER AÑO FEMENINO SE QUEDA A LAS PUERTAS DE LA FINAL DE LA COPA

Ficha de partido:

60, CD BASE: Valeria Lobo (12,1t), Alicia Olmos (4), Laura Gil (15,1t), Sara Payo (14,3t), Aitana Antón (2) - cinco inicial - Ainhoa Gañán (4), Sara Jiménez (7,1t), Enma Pérez (-), Martina Vaca (2), Elena Antolín (0), Noa González (0), María Martínez (-).

43, ADARSA MARISTAS 2009: Celia Domínguez (4), Paula Domínguez (0), Gabriela Gómez (11), Cristina Romero (9), Andrea Martínez (0) - cinco inicial - Elsa Alonso (13,2t), Jimena Pinela (0), Paula Vivar (6).

Árbitros: Isidoro Sánchez y Candela Novoa, del colegio salmantino. Señalaron 25 faltas a los locales por 16 a las palentinas. Eliminada por cinco faltas Aitana Antón (CD Base).

Parciales: Primer período 13-13; Segundo Período 17-9 (30-22); Tercer período 19-14 (49-36); 11-7 (60-43).

Incidencias: Semifinal de la Final a Cuatro Júnior Femenino de Segunda División entre los cuatro mejores equipos de la categoría. Encuentro disputado en el Polideportivo Carlos Soria de Ávila a las 16:00h del sábado 9 de mayo.

Crónica:

No todas las despedidas se miden por el marcador. Algunas se valoran por el esfuerzo, por la evolución y por la manera en la que un equipo es capaz de competir incluso cuando las circunstancias se ponen cuesta arriba. Y eso fue exactamente lo que hicieron las chicas de Adri y Kike en el último partido de la temporada.

El encuentro arrancó ya con dificultades para las junior colegiales, que afrontaban el desplazamiento con solo ocho jugadoras disponibles. Además, muy pronto llegó otro golpe inesperado con la lesión de una de las jugadoras apenas comenzado el partido, obligando al equipo a rehacerse una vez más y a afrontar prácticamente todo el encuentro con una rotación muy corta.

Pero lejos de rendirse o bajar los brazos, Maristas volvió a demostrar el carácter competitivo que ha construido durante toda la temporada. Las chicas pelearon cada balón, sostuvieron el esfuerzo físico durante los cuarenta minutos y compitieron con orgullo ante un rival que terminó imponiéndose empujado también por el ambiente y el apoyo de su público.

Hubo momentos complicados, como era lógico dadas las circunstancias, pero el equipo nunca dejó de intentarlo. Cada jugadora dio un paso adelante, multiplicando esfuerzos y mostrando un compromiso enorme con el grupo. Más allá del resultado, el partido volvió a reflejar algo que este equipo lleva tiempo enseñando: la capacidad para competir, para luchar juntas y para crecer incluso en los días más difíciles.

Porque si algo deja esta temporada es precisamente eso. Estas chicas han crecido como jugadoras y como equipo y han demostrado durante el año que son un grupo altamente competitivo, capaz de plantar cara a cualquiera cuando juegan con confianza y energía.

La derrota pone punto final al curso, pero también confirma el enorme trabajo realizado. Hay temporadas que dejan victorias y otras que dejan crecimiento; las más importantes son las que dejan ambas cosas. Y este grupo puede sentirse muy orgulloso de todo lo construido.

Enhorabuena a las chicas de Adri y Kike por una temporada de esfuerzo, aprendizaje y carácter. El futuro, sin duda, les pertenece.